Este libro es una novela, un ensayo, una autobiografía. La
loca de la casa es la obra más personal de Rosa Montero, un recorrido por los
entresijos de la fantasía, de la creación artística y de los recuerdos más
secretos. Es un cofre de mago del que emergen objetos inesperados y asombrosos.
La autora emprende un viaje al interior en un juego
narrativo lleno de sorpresas. En él se mezclan literatura y vida en un cóctel
afrodisíaco de biografías ajenas y autobiografía novelada. Y, así, descubrimos
que el gran Goethe adulaba a los poderosos hasta extremos ridículos, que
Tolstoi era un energúmeno, que Montero, de niña, fue una enana, y que, con
veinte años, mantuvo un estrafalario y desternillante romance con un famoso
actor. Pero no deberíamos fiarnos de todo lo que la autora cuenta sobre sí
misma: los recuerdos no son siempre lo que parecen.
Cuando me obsequiaron este libro, me pregunté si había algún
mensaje oculto en el título, pero no, no se trataba de ninguna alusión
personal, aunque hubiera estado muy bien dada. En realidad, no sabía nada de
él, pero tan solo con leer la sinopsis supe que él y yo nos íbamos a llevar
bien.
La loca de la casa es un libro de Rosa Montero, la autora
española tan conocida, que con esta obra nos muestra su lado más personal e
íntimo, ese que la lleva a escribir, y con el que podemos sentirnos tan
identificados los que amamos coger el lapicero y plasmar en palabras lo que
sentimos.
Este libro no es solo una novela, también una especie de
autobiografía, donde nos adentramos en los recuerdos de la autora; ella nos
cuenta su proceso de creación, todo salpicado con increíbles anécdotas de otros
conocidos escritores. Descubrimos, por ejemplo, que el gran Goethe sacrificó de
algún modo su obra al preferir vivir en los placeres de la corte, que Tolstoi
no tenía precisamente un carácter encantador, y así muchos otros datos
interesantes.
Cada capítulo nos sorprende con alguna cosa que no
esperábamos, un dato que oímos alguna vez, y seguro olvidamos, comprobando, al
menos a mí me ha pasado, que en cada párrafo hay mucho de nuestros propias
formas de ver la vida. Hay mucho de fantasía aquí, muchas metáforas, juegos,
ilusión... Creo que Rosa Montero se lo pasó fenomenal escribiendo este libro,
se habrá divertido inventando las historias más increíbles que, cosa curiosa,
tienen una base de verdad. Después de todo, ¿no es acaso la ficción una forma
de interpretar la realidad?
El título hace referencia a una frase de Santa Teresa de
Jesús, quien decía: "La imaginación es la loca de la casa", y resulta
más verdadero que la verdad misma, porque es este frenesí, esta falta de
lógica, la necesidad de dejarse llevar por las ideas al escribir, lo que
convierte a los escritores, en eso, escritores.
Les aseguro que esta es lectura ligera, y al mismo tiempo,
muy inteligente, de esas que tanto te entretienen como te dejan pensando. La
recomiendo muchísimo, toda persona que disfrute leer la apreciará en su gran
dimensión.



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