Hoy estamos de fiesta, mujeres bellas de este mi rinconcito; hoy celebramos el Día de la Mujer y lo haremos como se debe, con mucho entusiasmo, como muestra la querida Miranda, que ya pronto les hablaré de ella, un ejemplo de cómo se debe mantener el entusiasmo en todos los momentos de la vida.
Acomódense, sírvanse un cupcake, que aún cuando estemos lejos, me encantaría hornear alguno para ustedes, pero como por ahora no se puede, pues les dejo uno virtual.
No solo de pan vive el hombre, como bien dicen, así que vayan también a darse el gusto de contemplar al galán de su preferencia; aquí estoy yo con mi Hugh de toda la vida.
¿Les provoca ir al museo, tal vez? Pues dense el gusto, no se repriman; si no es hoy, que al fin y al cabo es día laborable, háganlo el fin de semana, quizá, ¿por qué no? O ir al cine, comprarse esa cosita que hace tiempo les llama, leer un libro; las posibilidades son infinitas.
Pero más que nada, sueñen, no se olviden de soñar. Imaginen que están en un columpio así, en medio de un jardín encantado y déjense llevar por su imaginación. Demos gracias por la bendición de ser mujeres y sigamos afrontando el día a día con ánimo y esperanza.





























